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Vivimos una época en la que la tecnología es, sin duda, el hito. Las herramientas tecnológicas constituyen el vértice en el que se conjuntan las expectativas más alentadoras, las prospectivas de crecimiento del empresario y de los gobiernos y las emociones didácticas en torno al cambio pero también los retos, la obligación de cambiar y hacerse parte de la transformación que conlleva la evolución del negocio y el emprendimiento.


El crecimiento en el entorno económico se relaciona con la mejora en los procesos productivos y con la mejora en los esquemas de compra de los consumidores. De hecho, el comercio electrónico y las plataformas virtuales de acceso a servicios y productos han dado a las nuevas generaciones esos espacios que buscan para ser, de nueva cuenta, los conductores del cómo y cuándo dela logística. Es decir, el producto ahora debe estar en el tiempo que ellos decidan, en dónde ellos decidan y a la hora que ellos decidan.


La era digital exige a los operadores logísticos una serie de atributos y fortalezas que nunca antes se hubieran imaginado. Y es por eso que no solamente de cara al consumidor deben transformarse, sino también a lo largo de toda la cadena de abastecimiento. No será posible que el proveedor de materias primas permanezca en la obsolescencia tecnológica cuando las áreas de Compras obligan a la reestructuración de procesos para llevar sus áreas productivas a plataformas que respondan a estos nuevos mercados.


No será posible, tampoco, que los distribuidores desconozcan las nuevas aplicaciones que resuelven tecnológicamente los retos del tiempo y forma del nuevo retail.


Los operadores logísticos, en cualquiera de los eslabones de la cadena de suministro, son ahora también responsables de vincularse tecnológicamente con ambos extremos de la corriente, desde la producción y sus avatares, hasta el cobro y puesta a punto del sistema.


Los retailers físicos, por ejemplo, se transforman en modelos de negocio en los que simplemente no es posible saber en qué momento el clic de un usuario iniciará y culminará un proceso de compra con el correspondiente envío.


El crecimiento de los canales de distribución ha dado origen a la exigencia de una oferta de canales de atención al usuario, la omnicanalidad, que también requiere que los operadores logísticos conozcan plataformas tecnológicas que conserven, protejan y den acceso a información en la nube. Una plataforma de disrupción digital facilitará la colaboración electrónica entre empresas, así como la integración digital de sus cadenas de suministro.


Es el objetivo de apalancar los ingresos otorgando ahorros, control y procesos más eficientes: Portal de Proveedores, por ejemplo, simplifica y agiliza la comunicación con proveedores a través de la transmisión de documentos comerciales.